jueves, 22 de noviembre de 2018


EL MITO COMO FORMA DE PERCEPCIÓN E INTERPRETACIÓN DE LA IMAGEN DEL TURISTA[1].

Por: HUGO BENNY ELGUERA MANSILLA.

El presente tema expresa un aspecto más de la percepción e interpretación de la imagen del turista, que los mismos comuneros, para ser precisos los ancianos, adoptaron para explicar y darle sentido a la presencia del extranjero, además, damos cuenta de que el mito es una de las formas de explicar el origen de las cosas, dando lugar a manifestaciones culturales para poder desenvolverse en dicho medio, por lo tanto, el mito del inka chakarero nos mostrará una de las formas de cómo perciben e interpretan la imagen del turista, asimismo, nos mostraran las adaptaciones y los cambios producidos en los relatos, de acuerdo a los lugares y procesos socioculturales.

El mito se entiende en el lenguaje habitual como un relato de los tiempos fabulosos y heroicos, fábula, ficción, tradición alegórica, especialmente en materia religiosa, de esa manera el mito es concebido como un simple cuento o relato y que también se asemeja a una leyenda, esto desde el punto de vista cotidiano. Pero, según la concepción científico social «es una realidad extremadamente compleja, que puede abordarse e interpretarse en perspectivas múltiples y complementarias» (Eliade 1994: 12).  Es decir, que el estudio o análisis de un mito se puede realizar desde distintos puntos de vista o teorías de las ciencias sociales, por lo que es menester mostrar algunas perspectivas teóricas y aproximaciones conceptuales para el presente. También vale aclarar que, «el contenido y la forma de los mitos son, por naturaleza, distintos según las culturas y las necesidades religiosas» (Dittmer 1960: 119). Es decir que, los mitos varían de acuerdo a las vivencias y actividades que realizan los miembros de una determinada cultura, también frente a los cambios sociales, por ejemplo, la diferencia entre una sociedad andina y una sociedad amazónica sus mitos estarán referidos a su contexto social y al proceso de cambio social que ellas puedan tener.

APROXIMACIONES CONCEPTUALES Y PERSPECTIVAS TEÓRICAS DEL MITO.

APROXIMACIONES CONCEPTUALES

Según B. Malinowski, «el mito se basa en una atmósfera mental del todo diferente» (Malinowski 1974: 120), ya que es un saber sagrado y un medio poderoso que le permite influir moralmente a los miembros de la sociedad. Además, «el mito, tal como existe en una comunidad salvaje, o sea, en su vívida forma primitiva, no es únicamente una narración que se cuente, sino una realidad que se vive» (Malinowski 1974: 122). También señala que el mito es «una narración de acontecimientos que son sobrenaturales para los indígenas, en sentido de que saben que hoy no suceden. Al mismo tiempo creen que sucedieron entonces. La sanción social de las narraciones de estos acontecimientos; los rastros que han dejado sobre la superficie de la tierra; la magia en que dejaron para la posteridad parte de sus poderes sobrenaturales; las instituciones sociales conectadas a la práctica de esta magia, todo esto hace que, para los indígenas, el mito sea una realidad viva, aunque ocurriera hace mucho tiempo y en un orden de cosas en que las personas estaban dotadas de poderes sobrenaturales» (Malinowski 1973: 301). Es decir, para Malinowski el mito es la narración de acontecimientos que sucedieron y que en la actualidad no suceden, pero se cree fielmente que sucedieron, narración en la que los actores fueron seres con poderes sobrenaturales y dichos poderes sobrehumanos fueron heredados en parte a la sociedad, por dicha razón es una realidad viva.

Desde la perspectiva estructural de C. Levi-Strauss, «el mito se define también por un sistema temporal, que combina las propiedades de la lengua y el habla. Un mito se refiere siempre a acontecimientos pasados: “antes de la creación del mundo” o “durante las primeras edades” o en todo caso “hace mucho tiempo”. Pero el valor intrínseco atribuido al mito proviene que estos acontecimientos, que se suponen ocurridos en un momento del tiempo, forman también una estructura permanente. Ella se refiere simultáneamente al pasado, al presente, y al futuro» (Levi-Strauss 1968: 189). Según Levi-Strauss, el mito es un sistema temporal de acontecimientos pasados en un momento determinado, pero también infiere que simultáneamente se refiere al pasado, presente y futuro, esto quiere decir, que el mito forma parte del pasado, se manifiesta en el presente y alude al futuro al cual se enfrentará una sociedad.

Según M. Eliade «los mitos describen las diversas, y a veces dramáticas, irrupciones de lo sagrado (o de lo «sobrenatural») en el mundo. Es esta irrupción de lo sagrado la que fundamenta realmente el Mundo y la que le hace tal como es hoy día. Más aún: el hombre es lo que es hoy, un ser mortal, sexuado y cultural, a consecuencia de las intervenciones de los seres sobrenaturales» (Eliade 1994: 12-13). Lo que Eliade quiere decir, es que el mito describe acontecimientos donde los personajes son seres fantásticos y estos desencadenan escenas de júbilo o tragedia, también muestra la intervención de lo sagrado en lo mundano, esta irrupción de lo sagrado en lo profano es un aspecto principal, porque este es el que va a dar origen al mundo presente, es más, enfatiza las características biológicas del hombre.

En esta perspectiva «el mito, cualquiera que sea su naturaleza, es siempre un precedente y un ejemplo no sólo de las acciones («sagradas o profanas») del hombre, sino además de su propia condición; más aún: es un precedente para las modalidades de lo real en general» (Eliade 1974: 203).  Este postulado hace énfasis en las características sociales del hombre, donde el mito es un precedente que refleja no sólo las acciones humanas, sino su condición en la vida real, por consiguiente, «todo mito, cualquiera que sea su naturaleza, enuncia un acontecimiento ocurrido in illo tempore (en el tiempo), y por este hecho constituye un precedente ejemplar para todas las acciones y «situaciones» venideras que repitan aquel acontecimiento» (Eliade 1974: 217). Es cierto que el mito refleja los acontecimientos pasados en un tiempo determinado, manifiesta las acciones y condiciones humanas en el presente, pero también muestra acontecimientos futuros, además que todos estos acontecimientos se repiten cual si fuera un tiempo cíclico.

Si consideramos al mito dentro de un aspecto simbólico debemos tomar en cuenta que la cultura también se concibe como tal, por lo tanto, Levi-Strauss indica que la cultura «puede considerarse como un conjunto de sistemas simbólicos que tienen situados en primer término el lenguaje» (Levi-Strauss 1971: 20), además que «el mito es un ente verbal» (Levi-Strauss 1968: 210). De acuerdo con la definición consideramos al mito como un sistema simbólico que se manifiesta mediante un conjunto de expresiones verbales organizadas y secuenciadas donde refleja aspectos del pensamiento y realidad de una determinada sociedad. 

Dentro de este marco, G. Durand refiere al mito como «un sistema dinámico de símbolos, arquetipos y esquemas; sistema dinámico que, bajo el impulso de un esquema, tiende a constituirse en relato» (Durand 2004: 64). Lo que quiere decir, que el mito es un conjunto de símbolos o sistema de símbolos dinámicos entrelazados y secuenciados que expresan determinados aspectos de la realidad, en un relato.

Como se puede observar en las diferentes perspectivas conceptuales del mito, las propuestas coinciden en muchos aspectos, por lo que podemos concluir que el mito es una narración de acontecimientos pasados donde los personajes son seres fantásticos que entrelazan lo sagrado con lo mundano, por lo que da origen al mundo y al hombre dentro de él, por lo tanto, reflejará sus acciones y condiciones; también, el mito es un sistema temporal de sucesos en un momento determinado en el que simultáneamente forma parte del pasado, se manifiesta en el presente y evoca el futuro, además, es un sistema simbólico dinámico manifestado mediante un conjunto de expresiones verbales organizados y secuenciados en el que se reflejan los aspectos del pensamiento y la realidad en un determinado contexto. 

PERSPECTIVAS TEÓRICAS

Después de haber establecido los aspectos conceptuales del mito, entramos a otro importante, el aspecto teórico, en el que se mostrará el papel que desempeña el mito dentro de las sociedades, en otras palabras, la cuestión es: ¿Qué función cumple el mito en una determinada sociedad?

Según Malinowski, la función que cumple el mito es satisfacer necesidades religiosas, anhelos morales, sumisiones sociales e incluso requerimientos prácticos, además que es la práctica de la fe y la sabiduría moral, en términos de Malinowski, «el mito cumple una indispensable función: expresa, da bríos y codifica el credo, salvaguarda y refuerza la moralidad, responde de la eficacia del ritual y contiene reglas prácticas para la guía del hombre» (Malinowski 1974: 124). Dicho de otro modo, el mito tiene la función de satisfacer la necesidad que tiene el hombre de entender su origen y realidad, por tanto, satisface su necesidad espiritual de credo por lo que el mito evoca y refuerza la tradición y la devoción mediante la práctica del ritual, además de orientar la conducta y la moral de los hombres.

Desde el punto de vista de Eliade, «la función principal del mito es fijar los modelos ejemplares de todos los ritos y de todas las acciones humanas significativas» (Eliade 1974: 197). Vale decir, el mito fija y norma los patrones de ejecución o realización de los rituales, también las acciones y condiciones humanas.

En la perspectiva de M. Sagrera refiere que, «el mito es, pues, la expresión cognoscitiva por excelencia de la unidad social» (Sagrera 1967: 70). Además, que «la fuerza del mito consiste, […] en esa polarización de la personalidad que su elasticidad permite obtener. Los miembros de cada cultura se encuentran al mismo tiempo impulsados y limitados por el mito, que les confiere un modo de ser especial, una personalidad idéntica» (Sagrera 1967: 75-76). De la propuesta podemos inferir que, el mito es un saber sagrado que permite la unidad o la integridad entre los miembros de una sociedad, además, que les asigna u otorga una manera singular de comportamiento, por ende, una identidad social.

En conclusión, el mito cumple la función de satisfacer necesidades religiosas, espirituales y sociales, por lo que fija y norma los patrones para la eficacia de los rituales que refuerzan la tradición, orienta la conducta y moral de los hombres, además de ser un saber sagrado que integra y unifica a los miembros de una cultura.

Relato del mito del “inka chakarero”

Habiendo señalado las aproximaciones conceptuales y perspectivas teóricas del mito, relataremos el mito, que fue un testimonio recogido de Don Claudio Quispe, de 95 años de edad aproximadamente, lo que resultó dentro de la investigación un dato importante, no solo para la presente investigación, sino que coadyuva a demostrar la vigencia y continuidad de los mitos en la racionalidad andina. Además, es menester señalar que Don Claudio cuando relata el mito y se refiere al país de España, siempre dirige la mirada y levanta el brazo señalando con su dedo índice hacia el Este, cabe recalcar que tomó dicha actitud durante las tres veces que relató el mito.

“El “inca chakarero” era una persona santa y trabajadora, nuestro santo padre lo había creado así, en los tiempos antiguos. Le había dado sabiduría para que trabaje la “pacha tierra”, santa tierra, “santo loma”, con “chakitaklla” o “jorana”, con eso trabajó en esos tiempos antiguos, así como lo hacen ahora. En este lugar trabajaba este “Mallku” (divinidad), a lo que le llaman “Ruyak Waña” o “Yurak Waña” (papa grande y dulce).
El “inka chakarero” había recibido las tierras de Ollantaytambo, donde era la hacienda Compone, trabajaba en los sectores de machuhuerto, ak’opato, mat’ohuerto, pumakchupan, soktatupa, machusihuayro, sunchupanpa, rakaypata, limakpanpa y hatunkorral, estas eran tierras de cultivo, donde se sembraban maíz, papa, oka, lisas, añu y quinua.
También en las tierras de Ollantaytambo había trabajado nuestro “tayta” San Isidro labrador, él había trabajado en las tierras de “Compone”, en los andenes que han construido los inkas. En el sector de “machuhuerta” allí es donde empezó, trabajó amarrándole al “marcos” (toro o buey) con el yugo y la yunta, izquierda y derecha, hasta ahora está lo que ha trabajado, ahora también amarran igual al “marcos” con el yugo y la yunta, derecha e izquierda para trabajar el maíz, tres clases de maíz el “parakhay”, “khori sara” y “mama sara”, ellos también tenían sus guardianes: el magistrado, el mayordomo y el arariwa, ellos eran los que conocían y cuidaban.
El “inka chakarero” tenía su hermano, era el “inka español”, ambos vivían en Pumamarka, donde todos los inkas vivían. Ellos habían construido Ollantaytambo y Pumamarka con piedras grandes, dice que conocían una planta con el que arreaban las piedras. No se sabe que planta es, solo ellos conocían.       
El “inka chakarero” y el “inka español” se separaron. El “inka chakarero” se quedó aquí a trabajar sus tierras, pero, el “inka español” se fue hacia el lado de España, por Lima, allí se fue y aprendió esas cosas que hoy los gringos saben hacer, por eso los gringos hacen lo que quieren, avión, máquinas y todas esas cosas.
Nuestro padre le había dejado el poder (sabiduría) para que pueda ver y leer los libros en España, y es de allí de donde vienen los gringos (turistas), por eso saben leer. Nuestros ojos están viendo el libro, pero no conocemos, ni sabemos leer, tampoco entendemos las cosas que están diciendo.
Si el “inka chakarero” hubiera aceptado la sabiduría, esas cosas se habrían quedado aquí, y nosotros sabríamos leer y fabricar las cosas que los gringos hacen. Ahora que los gringos han llegado, los jóvenes ya no quieren trabajar la tierra, la mayoría se van a trabajar al camino inka cargando las cosas de los gringos, dicen que ganan más plata, se han vuelto ociosos, que pasará ahora”
(Claudio Quispe, Patacancha, 2009).

Respecto al mito podemos decir, que no es más que, otra versión del mito de “inkarri”, pero relacionado a una realidad social actual que es la presencia del turista, también vale mencionar la existencia de cuatro versiones anteriores con las que coincide, primero con dos de las versiones contadas en la obra de Alejandro Ortiz Rescaniere, segundo un relato en el trabajo de Ricardo Valderrama y Carmen Escalante, y tercero la versión recopilada por José Canal Carhuarupay.

Las versiones de los mitos de “Inkarri”

En esta parte relataremos algunos fragmentos de los mitos de Inkarri recopilados en investigaciones anteriores por A. Ortiz Rescaniere, R. Valderrama y C. Escalante, y J. Canal Carhuarupay, de los cuales sólo mencionaremos ciertos aspectos que consideramos importantes y coincidentes con el mito recopilado, también nos permiten verificar el relato. Para dicho propósito en otras palabras, consideramos los “mitemas” que creemos específicos, para compararlos con los mitemas (M) del mito del “Inka Chakarero”.

Antes señalaremos lo siguiente: la letra “M” será considerada como mitema, y las versiones se les nombrarán con las letras A, B, C y D y según los mitemas existentes en las versiones se les asignaran la numeración respectiva, todo encerrado entre paréntesis, por ejemplo, la primera versión y el primer mitema será (A-M1) o segunda versión y tercer mitema (B-M3).

En primer lugar, en la obra “De Adaneva a inkarrí”, texto en el que se encuentra cinco versiones recogidas por Alejandro Ortiz, tomamos en cuenta las versiones de “Inka, Huamanga” y “¿Por qué no se quiere ir a la escuela?”.

En la versión de “Inka, Huamanga” (A-M) cuenta:
(A-M1) «Inka, dicen que vino del Cuzco. […] Tenía sus pies ensangrentados de tanto caminar. Los pueblos, los hombres, mezclando su sangre con la tierra, aprendimos a cultivar, tal como lo hacemos hasta hoy. […]
(A-M2) El padre Sol tuvo otro hijo llamado Españarrí.
(A-M3) “¿Por qué mi hermano es tan inmensamente poderoso y puede hacer de todo? A mí deben respetarme, no a él que tiene sus pies ensangrentados. Soy más hermoso y mi sexo es más grande”. Así dicen que habló, con odio, y las montañas temblaron.
(A-M4) Españarrí fue a buscarlo y le dejó una carta. Cuando llegó Inkarrí encontró el mensaje, enojado gritó: “¿Qué ave, qué animal ha manchado con sus patas este papel blanco?”» (Ortiz 1973: 137- 139)

La versión, “¿Por qué no se quiere ir a la escuela?” (MB) narra:
(B-M1) «Dios poderoso, nuestro padre, recorría el mundo.
(B-M2) Tuvo dos hijos: el Inka y Suscristus.
(B-M3) Inka nos dijo “hablen” y aprendimos a hablar. Desde entonces enseñamos a nuestros hijos a hablar. Inka pidió a Mama Pacha que nos diese de comer y aprendimos a cultivar […]
(B-M4) Como ya había crecido Jesucristo y era joven fuerte, quiso ganarle a su hermano mayor Inka. “¿Cómo le ganaré?” decía. A la luna le dio pena, “yo puedo ayudarte” le dijo y le hizo caer una hoja con escrituras, Jesús dijo “con esto se va a asustar el Inka”. En una pampa oscura le enseñó el papel, el inka se asustó de no entender la escritura “¿Qué cosas serán estos dibujos? ¿Qué quiere mi hermano?”. Se corrió, se fue lejos» (Ortiz 1973: 147-148)

En la autobiografía de Gregorio Condori Mamani cuenta el mito de “Inkarrey” (MC), trabajo realizado por Ricardo Valderrama y Carmen Escalante, relata lo siguiente.
(C-M1) «Nuestro Dios había preguntado, caminado de pueblo en pueblo: ¿Qué trabajo quieren que les dé? […]
(C-M2) A lo que el Inkarrey había contestado: Nosotros no queremos ninguno de tus trabajos. Está en nuestras manos todo trabajo si queremos trabajar. […]
Bueno, este Dios había sido de dos caras y había ido donde el enemigo de nuestro antiguo abuelo Inka, a España, también a caminar de pueblo en pueblo. Y les había dicho: ¿Qué quieren? Les voy a dar trabajo. Pídanme lo que quieran […] 
(C-M3) Así, pues, el Inka, nuestro Inkarrey fue sobrado y no quiso trabajo. Pero esos Españas, pidieron todo tipo de trabajos, “queremos nosotros”, diciendo. Por eso ellos trabajan carros, maquinarias y ollas de fierro. Todo lo que nosotros no hacemos. Es porque a ellos, el propio Dios les dio esos trabajos y no como nosotros que despreciamos los dones de Dios. […]
(C-M4) Los Inkas, no conocían papel escritura; cuando el taytacha quería darles papel, ellos rechazaron; porque se enviaban noticias no en papeles sino en hilos de vicuña; para malas noticias eran hilos negros; para las buenas noticias eran hilos blancos. Estos hilos eran como libros, pero los españas no querían que existiesen y le habían dado al Inka un papel:
-           Este papel habla, diciendo
-           ¿Dónde está que habla? Sonseras, quieren engañarme.
Y había votado el papel al suelo. El Inka no entendía de Papeles. ¿Y cómo el papel iba a hablar si no sabía leer?» (Valderrama y Escalante 1979: 41-42).

El “Retorno de Inkarrí Siglo XXI” (MD), esta versión fue recogida por el José Canal C., en la Comunidad Campesina de Q’ero, lo cual nos relata lo siguiente:
(D-M1) «Cuando los españoles llegaron a Cusco, mataron y persiguieron a los inkas por su plata y oro. Algunos huyeron a Ollantaytambo.
(D-M2) Inkari nuestro rey, huyó hacia el Paititi, que se encuentra en la yunga o monte (la selva), portando un k’ero (vaso ceremonial) de oro. Los inkas a pesar de que tenían gran poder fueron derrotados por los españoles, porque estos últimos tenían otro poder más fuerte, sabían leer y escribir. […]
(D-M3) Inkarrí, se encuentra en el “monte”, trabajando sus tierras con camellones de oro. Se alimenta con choclos de oro.
(D-M4) Nuestro sufrimiento comenzó desde la llegada de los españoles. En la época del hacendado hemos sufrido mucho, continuamos todavía sufriendo hasta ahora, […]» (Canal 2010: 85)

La versión de El “inca chakarero”.
(E-M1) El “inca chakarero” era una persona santa y trabajadora, nuestro santo padre lo había creado así, en los tiempos antiguos. Le había dado sabiduría para que trabaje la “pacha tierra”, santa tierra, “santo loma”, con “chakitaklla”. […] El “inka chakarero” había recibido las tierras de Ollantaytambo.
(E-M2) El “inka chakarero” tenía su hermano, era el “inka español”.
(E-M3) El “inka chakarero” se quedó aquí a trabajar sus tierras, pero, el “inka español” se fue hacia el lado de España, por Lima, allí se fue y aprendió esas cosas que hoy los gringos saben hacer, por eso los gringos hacen lo que quieren, avión, máquinas y todas esas cosas.
(E-M4) Nuestro padre le había dejado el poder (sabiduría) para que pueda ver y leer los libros en España [...] Nuestros ojos están viendo el libro, pero no conocemos, ni sabemos leer, tampoco entendemos las cosas que están diciendo.
(E-M5) Si el “inka chakarero” hubiera aceptado la sabiduría, esas cosas se habrían quedado aquí, y nosotros sabríamos leer y fabricar las cosas que los gringos hacen. Ahora que los gringos han llegado, los jóvenes ya no quieren trabajar la tierra, la mayoría se van a trabajar al camino inka cargando las cosas de los gringos, dicen que ganan más plata, se han vuelto ociosos, que pasará ahora”.

ANÁLISIS DEL MITO

El análisis funcional-comparativo del mito nos dará a conocer la función que cumple dicho relato y permitirá fundamentar la propuesta del relato con las similitudes de los segmentos de cada mito, precisando dicha comparación con los mitos precedentes. Para el análisis estructural del mito recurriremos a la perspectiva de la teoría estructuralista de Levi-Strauss, especialmente referido a la estructura del mito. Por lo que desglosaremos el mito en unidades constitutivas o mitemas (Levi-Strauss 1968: 190-191), en este caso serán grandes unidades constitutivas que creemos convenientes para el propósito del presente trabajo.

ANÁLISIS FUNCIONAL-COMPARATIVO

En la primera parte del mito relatado (los tres primeros párrafos), refiere al inka y sus cualidades espirituales y sociales, como un ser sagrado y divino (Mallku), su relación con el medio que le rodea, la Madre Tierra, sobre todo es trabajador y le acompaña su instrumento de trabajo, la chakitaklla. También refiere a la zona geográfica en la que se ubica y es un lugar de mucha importancia histórica, Ollantaytambo y todas sus zonas agrícolas, además que, en dicho lugar, había trabajado otro ser divino como es San Isidro labrador y refiere a su herramienta de trabajo, la yunta y el toro. También, señala la descendencia y relación de Inkarri y Españarri con un ser supremo y todo poderoso, tal como lo marcan los mitemas (A-M2) y (B-M1), también el mitema (C-M1) menciona la relación de los inkas y españoles con la deidad.

Comparando los mitemas de las versiones de “Inka, Huamanga” (A-M1) y “¿Por qué no se quiere ir a la escuela?” (M-B3) de Ortiz, y la versión de el “Retorno de Inkarrí Siglo XXI” (D-M3) de Canal, refieren específicamente al trabajo que desempeñan los andinos, el agropecuario y esto se puede apreciar en las primeras partes del relato. Es más, en esta parte indica la procedencia del inka, el mitema (A-M1), dice que el inka proviene del Cuzco, el mitema (D-M1) refiere a la huida de los Inkas, después de ser derrotados, hacia la tierra de Ollantaytambo, no da una noción de relación geográfica, porque es el lugar donde se recogió el mito del “Inka Chakarero”. Respecto a la huida el mitema (D-M2), nos indica también que el inka tras la derrota se dirige hacia el “Paititi”, un lugar mítico, de la que los comuneros del Valle Sagrado, todavía mencionan en sus conversaciones y cuentos.

En la segunda parte (cuarto párrafo), refiere al hermano del Inka, que es Españarrí, también indica el lugar de su residencia, que está construida con piedras grandes, describe su característica física como bello y poderoso, además cuenta de su saber secreto, que es una planta que mueve las rocas. Esta parte es comparable con los mitemas (A-M2) y (B-M2) de las versiones de Ortiz, aludiendo a los hermanos de Inkarri en la primera a Españarrí y en la siguiente a Suscristus. Lo que concuerda con nuestra versión que es el “Inka Español”; cabe aclarar que el mitema de la versión de Valderrama y Escalante (C-M2), menciona a otro personaje como rival o enemigo del inka, el “Español”, donde no menciona si es o no su hermano, pero tiene la categoría del Inka, es decir, es poderoso y divino.

En la tercera parte (quinto, sexto y séptimo párrafo), los nombra y muestra la separación de los hermanos, uno que se queda en los Andes y el otro que se va hacia España, donde el supremo le concederá el poder de la sabiduría y aprenderá cosas nuevas, en otras palabras, la cultura y tecnología de occidente, por lo tanto, el desconocimiento de todo esto por parte del Inka, un claro ejemplo es la escritura y el idioma, en la que los andinos aún reflejan su rechazo.

En las otras versiones tenemos el mitema (A-M3) donde refleja la envidia de Españarrí, el mitema (B-M4) muestra la competencia y deseo de dominio Suscristus contra el Inka, (C-M2) alude a la enemistad con el otro, a esto se suma el mitema (D-M1), donde se refiere a la guerra que tuvieron entre inkas y españoles. Esto en cuanto a la separación o enemistad entre dos personajes.
Del mito y en especial de los mitemas considerándolos en toda su amplitud y complejidad, analizándolos con la máxima imaginación, deseamos ampliar las ideas plasmadas en los datos recogidos contrastando con los alcances teóricos para la comprensión del tema.

En la perspectiva de Malinowski, podemos decir que en este caso, la función que cumple el mito es satisfacer no una necesidad religiosa o anhelos morales, sino es un aspecto de sumisiones sociales y sobre un requerimiento práctico de adaptación al proceso social actual, que es la presencia del turista y con él, el mercado del turismo que influencia en el quehacer cotidiano de los comuneros, ya que muchos de ellos prefieren el trabajo como porteadores en el “Camino Inka” debido a ingresos económicos más rentables, también es su forma de interpretar la presencia de la imagen del turista. Además, en cuanto a esta nueva actividad que realizan los comuneros les permiten tener nuevas actitudes y comportamientos, porque los ingresos económicos que obtienen trabajando como porteadores les confiere una posición en el estrato social de la comunidad, dentro de un aspecto económico, por ende, el cambio de actitudes en el trato despectivo a sus semejantes. Si vamos más allá en el análisis, lo que buscan los adultos mayores con el relato mítico es orientar la conducta y moral de las nuevas generaciones, como una forma de búsqueda de equilibrio frente a la nueva presencia.

Dentro del contexto de Eliade, la función del presente mito es fijar los modelos ejemplares de las acciones humanas significativas, es decir, se avoca más a las actitudes y comportamientos de los comuneros frente al nuevo fenómeno social. En este contexto nos indica que con el relato mítico las anteriores generaciones desean y anhelan el buen comportamiento y las buenas actitudes de las nuevas generaciones, desean que en las acciones de los comuneros puedan conservarse los valores heredados por ellos, al mismo tiempo que la función del mito es una forma de interpretación de la realidad, por lo tanto, el comunero patacanchino busca interpretar la presencia del turista mediante el relato mítico.

Desde el punto de vista de Sagrera inferimos que el mito es esa expresión del proceso cognoscitivo de la realidad actual en la que están viviendo los patacanchinos, sus nuevas percepciones, comportamientos y actitudes frente a la nueva realidad existente en su entorno les permite adaptarse al medio, el relato mítico es una forma de interpretar ese nuevo contexto social, una forma de comprender la realidad a la que se enfrenta, por lo tanto produce mecanismos de adaptación para sobreponerse al cambio,  en cierta forma no se sentirán limitados a cambiar sus comportamientos y buscarán el equilibrio para encajar en su sociedad.

APROXIMACIÓN AL ANÁLISIS ESTRUCTURAL

Para el análisis estructural, se consideró los mismos mitos, tratando de establecer los mitemas que tengan la secuencialidad y los antagonismos para establecer la función significante, lo que nos permite organizar al relato mítico en función de un sistema de referencia temporal en un nuevo contexto. Para este proceso se elaboró un cuadro según la propuesta de Levi-Strauss, donde se disponen cuatro columnas verticales y cada una de ellas contiene mitemas relacionados a un mismo mito, cuya lectura se deberá realizar de izquierda a derecha, una columna tras otra, tratando a cada una como un todo, además que existe relaciones de parentesco, dentro de estas existen las sobrestimadas y las subestimadas o desvaloradas, luego sigue la contextualización de los hechos en una correlación significativa, en esta se muestra la autoctonía del hombre y la persistencia de la autoctonía del hombre (Levi-Strauss 1968: 194-196). La observación del cuadro y su análisis nos dará mayores detalles (Ver Cuadro N° 01).






















Lo importante es señalar en la perspectiva de Levi-Strauss que cuantas más versiones haya de un mito este es mucho más rico para su análisis, con este preámbulo pasaremos a explicar en cuadro propuesto.

La posición de los mitemas en la primera y segunda columna reflejan claramente las relaciones de parentesco o consanguinidad, dado que es una relación de padre e hijos. En la primera columna existe una relación de parentesco sobreestimada, porque son seres que dan origen a otros seres y la relación de parentesco es íntima de padre a hijos, ya que la deidad crea a sus descendientes y estos a su vez generan su propia razón en la existencia humana. En la segunda columna, se observa la relación de parentesco subestimada desvalorizada, porque existe la separación de los hermanos, uno de los hermanos se sobrepone al otro mediante la violencia en unos casos, y en otros, por medio del conocimiento lo despoja de su poder o autoridad. Estas relaciones, se manifiestan y acentúan mucho más en el contexto de la correlación significativa que se encuentra en la tercera y cuarta columna.

Ya que no es un mito de corte europeo en la tercera y cuarta columna donde se encuentra la correlación significativa no existe el contexto de la dicotomía de la autoctonía del hombre y la persistencia de la autoctonía del hombre, dado que no hay una lucha del hombre contra un ser monstruoso, es una lucha de hombres frente a hombres, como está expresado en la tercera columna, en este sentido lo que existe es una supremacía del español sobre el andino, a lo que llamamos la autoctonía del invasor, por consiguiente, observando la cuarta columna enuncia el lamento, la añoranza y esperanza de volver a un mundo equilibrado por parte del andino, en el que un día volverá el inka a gobernar y desterrará a los españoles que hasta ahora los oprimen, y por supuesto que continua la supremacía de la racionalidad del español sobre el andino, o en términos generales predomina la óptica del occidental sobre el andino, en este contexto a esta correlación significativa la llamamos persistencia de la autoctonía del invasor, donde prima y se afirma la supremacía del hombre occidental frente al hombre andino, en todos los sentidos.

Las permutaciones de las oposiciones que podremos realizar de los mitos son: sagrado/profano (en el contexto de religioso), es decir, los seres supremos dando origen a los hombres y estos a su vez dan origen a órdenes sociales, dominantes y dominados (en el contexto de la superposición social) a que los invasores dominaron la cultura andina, malo/bueno (en el contexto del parentesco) ya que un hermano se sobrepone al otro por la fuerza, conocimiento/ignorancia (en el contexto de la escritura occidental) el desconocimiento y rechazo por la escritura, arrastrado hasta hoy, en fin puede existir muchas permutaciones y dicotomías que nos pueden ilustrar, el punto de vista estructural de Levi-Strauss. Dentro del análisis básicamente encontramos estas oposiciones que reflejan un aspecto de la teoría estructural, la dualidad opuesta entre dos aspectos específicos de la cultura. También referimos las relaciones de los rasgos comunes existentes entre ambos aspectos, como son las relaciones de parentesco sobreestimadas y subestimadas, las relaciones de la autoctonía y supremacía del hombre.

Habiendo realizado un análisis introductorio y general de los mitos presentados, lo que interesa para los objetivos del presente trabajo, es analizar el mito del “inka chakarero” en la que el hermano del inka es relacionado con la imagen y presencia del extranjero, en el que se explica la diferenciación y comparación de los rasgos fenotípicos y vestidos de ambos actores sociales, en uno, la apariencia del andino y el otro, la apariencia del extranjero, expresado en la imagen del turista, aquí encontramos una dicotomía y oposición que se muestra en lo siguiente: autóctono/foráneo, lugareño/extranjero, andino/occidental.

Como consecuencia se demuestra la diferencia cultural existente entre ellos, está bien marcado en el conocimiento de la escritura y el desarrollo tecnológico, de parte de los extranjeros, y el desconocimiento y rechazo de estos aspectos por parte de los andinos. También está inmerso el temor ante lo desconocido, por esa razón existe el rechazo frente a lo que no puede entender el andino. En esta parte, puede apreciarse la autoctonía del hombre occidental por el conocimiento adquirido, frente al hombre andino con conocimiento tradicional.
           
Es más, menciona que los herederos de esos conocimientos son los “gringos”, personas con características fenotípicas distintas, vale decir, el color y forma del cabello, el color de la piel; el color y forma de los ojos; la estatura y el grosor del cuerpo, como también el ropaje con los que visten y los objetos que portan, otro aspecto importante es su idioma. Además, cabe recordar de alguna forma coincidente que, con la presencia de estos personajes aparecen las maquinarias de occidente, cuya característica principal y visible es el avance tecnológico, expresado por las máquinas.

¡Además!

Relacionando algunos párrafos del mito con el testimonio de Ciprián Phuturi, podemos señalar que existe una semejanza cuando se refiere a la alimentación desproporcional entre el comunero y turista, ya que la alimentación del extranjero es balanceada e higiénica frente a la alimentación desigual del andino, y también en la que subyace la sabiduría del extranjero sobreponiéndose a la del andino dado por el Santo Padre, el cual fue rechazado por el Inka, así como señala Ciprián: "esos españoles mestizos están pues con el milagro de nuestro padre”, además que coincide con el mito recopilado por Valderrama y Escalante.

Este testimonio nos indica que dicha percepción e interpretación del turista si está presente en la memoria de los abuelos de la zona, además nos cerciora que la recopilación del mito del “inka chakarero” tiene congruencia con lo que ocurre en dicho contexto social.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

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* El presente tema es un subcapítulo de la tesis de pregrado del autor titulada MIRANDO AL TURISTA: “Percepción, Interpretación, Categorización y Adjetivación de la Imagen del Turista por los Comuneros de Patacancha” Para optar al Título Profesional de Licenciado en Antropología, 2014.

martes, 13 de noviembre de 2018


Cómo entender el “Patrimonio Cultural” y su relación con el “Turismo”

Por:
Hugo Benny Elguera Mansilla
John Pavel Elguera Mansilla

«Para entender el concepto de “patrimonio histórico” puede ser pertinente recordar de dónde proviene el concepto de patrimonio, y cómo se entiende en el presente»

FERNANDO FEDERICO FUJITA ALARCÓN, 2005.

            El problema sobre el patrimonio cultural radica en los complejos conceptos, debates y convencionalismos que crean los especialistas que pertenecen al mundo académico. A estos intelectuales no les interesa dar estos alcances al sector social, no especializado o no académico de manera precisa y sencilla los conceptos y definiciones que conforma estos conceptos complejos, además de relacionarlo al sistema del mercado turístico. Por esta razón el propósito del ensayo es tratar de sintetizar dichos alcances. En primer lugar, debemos entender de manera concreta y precisa el surgimiento de la idea de “patrimonio” en un sentido diacrónico, desde la acepción romana, hasta la experiencia francesa sobre la conservación del “patrimonio cultural”, con algunas apreciaciones particulares y en la actualidad desde el enfoque de la UNESCO. En segundo lugar, deberemos precisar la idea del término “cultura” para poder comprender de mejor manera el patrimonio cultural y luego entender de manera práctica las clasificaciones que se establecen del patrimonio cultural. Para el tema de las clasificaciones se utilizan los conceptos e ideas planteados por los especialistas de la UNESCO, los cuales serán citados en la bibliografía. En tercer lugar, explicar de manera breve la relación existente entre el patrimonio cultural y el turismo, en el sentido de la venta de la cultura.
           
            El origen del término “patrimonio” se remota a la época del imperio romano, según la etimología proviene del latín patrimonium o pater-monium, de pater o padre, aquello que el padre deja al hijo (Aguirre 2007: 3), la acepción romana del término patermoniun se entiende como la legitimidad familiar que sostiene la herencia (Candau 2002: 88). Es por esta razón, muchas veces se ha confundido el patrimonio con el parentesco (González 2009: 17). Entonces, el patrimonio se concebía como lazos familiares y la herencia de bienes materiales que dejan los padres a los hijos. 
           
            El siglo de las luces fue fundamental para establecer las bases de la protección del patrimonio cultural, especialmente con la Revolución Francesa, surge la necesidad de administrar los bienes confiscados a los emigrados, medidas de prevención contra el vandalismo considerado rápidamente como «la profanación del culto de los recuerdos» (Candau 2002: 88-89). Después de la Revolución Francesa, la noción de patrimonio empieza a tomar forma, sobre todo como forma de reacción ante la destrucción de los bienes de la iglesia y de la nobleza (Segalen 2009: 43). La revolución desnaturalizó los objetos religiosos al transformarlos en simples obras de arte (Candau 2002: 89). En 1790 se crea una comisión de los monumentos y las artes para inventariar y conocer esos bienes, tratando de conservar las obras del pasado para crear un conjunto de referencias comunes al pueblo. En la historia de la protección al patrimonio cultural en Francia, se cita siempre la ley de 1832 como fundadora de la política de selección y conservación de los monumentos históricos, también se crearon leyes que consolidaron dicha iniciativa legal, en el transcurso del siglo XIX hasta los años 1970, en la actualidad dicha ley señala: Es el Estado y solamente el Estado quien expresa la memoria de la Nación identificando objetos, monumentos y paisajes como patrimoniales, ya que por medio del Ministerio de Cultura es quien detenta el patrimonio de los procedimientos de clasificación (Segalen 2009: 43). Podemos apreciar de manera breve la experiencia francesa sobre la protección del patrimonio cultural, la cual, nos ayuda a comprender el largo proceso que tuvo la humanidad para tomar conciencia y establecer leyes sobre la protección del patrimonio cultural a nivel mundial.
           
            Ahora de manera general daremos algunos alcances particulares que consideramos importantes de la concepción moderna del “patrimonio”. Según André Chastel, la concepción moderna del patrimonio es, «el vínculo electivo con ciertas huellas del pasado o ciertas herencias que se relacionan tanto con lo material cuanto con lo ideal; tanto con lo cultural, cuanto con lo natural» (Candau 2002: 88). Beatriz Aguirre acotando a esta propuesta, hace referencia a «un conjunto de bienes heredados del pasado, a la propiedad de éstos recibidos de nuestros antepasados y a la transmisibilidad de los mismos. Del patrimonio se contraen obligaciones que cada generación debe asumir para ponerlo en presente, esto es, entender que existe en un momento una comunidad que comparte un determinado pasado. Es por lo tanto un proceso de búsqueda de raíces, de una identidad, y la contribución de sentido se encuentra en el diálogo donde se enfrentan distintos actores que deciden construir algo en común» (Aguirre 2007: 3-4). Dichas propuestas refieren a los bienes o propiedades heredadas del pasado, no solo materiales, sino naturales y culturales, además podemos notar, que la idea de cultura y la noción de identidad ya están presentes.
           
            En la actualidad, las conceptualizaciones y los debates efectuados sobre el “patrimonio cultural” y su conservación continúan, cada vez más complicado y sin precisión. Debido a estos problemas se crea organismos internacionales para mediar estos debates, pero, pese a la creación de estas organizaciones internacionales y las propuestas conceptuales y legales no logra esclarecer el panorama.
           
Veremos las propuestas de una de las organizaciones internacionales que se ocupa de la identificación, clasificación, protección y conservación del Patrimonio Mundial, nos referimos, a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). «En 1972 la conferencia nacional de la UNESCO aprobó la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural con el fin de salvaguardar aquellos elementos naturales (parques nacionales, parajes naturales) y culturales (monumentos) que constituyen por su excepcional valor un “patrimonio común de la humanidad”. La Convención vigente desde 1975, cuenta con un Fondo del Patrimonio Mundial, financiado por los países miembros, y con un Comité internacional. Este Comité Se encarga de elaborar la lista del patrimonio mundial, en la que se registran los bienes culturales y naturales que por su valor universal deben ser protegidos» (Vidal 2009: 11870). Esta organización está conformada por especialistas que están encargados de proponer los conceptos académicos y las leyes sobre la protección, conservación y clasificación del patrimonio mundial, en sus convenciones ordinarias o extraordinarias.

            La Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, llevado a cabo en París el 23 de noviembre de 1972, organizado por la UNESCO, en su primer artículo sobre las definiciones, considera como patrimonio cultural: primero, los monumentos, que vienen a ser obras arquitectónicas, de escultura o de pinturas monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia del arte o de la ciencia. Segundo, los conjuntos, grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia del arte o de la ciencia. Tercero, los lugares, obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico. Esta convención se aprobó en la decimosexta reunión, el 16 de diciembre de 1972 y entró en vigor el 17 de diciembre de 1975. Como podemos observar las propuestas mencionadas anteriormente por la convención, no define ni precisa el terminó patrimonio cultural, sólo indica las cosas u objetos valorados que lo conforman; como advertimos, pese a la creación de las organizaciones internacionales y convenciones realizadas no esclarecen la definición o el concepto de “patrimonio cultural”.
           
            Algunos especialistas en el tema como Fielden y Jokilehto, en su trabajo sobre el Manejo de los Sitios Culturales del Patrimonio Mundial, publicada por el Centro  Internacional de Estudios para la Preservación y Restauración de Bienes Culturales (ICCROM), respecto al concepto moderno de Patrimonio Cultural refieren que, «está relacionado con la totalidad de las construcciones y debe considerarse dentro del contexto ecológico mundial; bajo estas premisas, los sitios en la Lista del Patrimonio Mundial se distinguen por su destacado valor universal». Además, la tendencia actual es la de entender el patrimonio cultural en su sentido más amplio, abarcando y registrando todas las actividades y logros de los seres humanos a través del tiempo. Por consiguiente, el patrimonio cultural «consiste en una variedad de bienes, que se relacionan con diferentes ambientes: incluyen no solo monumentos importantes, áreas históricas y jardines, sino también el entorno construido por el hombre como un todo» (Fielden y Jokilehto 1995: 29-30). En dicha propuesta se puede entender que el patrimonio cultural se considera en sentido amplio, abarcando todas las actividades y logros de los seres humanos a través de la historia; además, que consiste en una variedad de bienes creados por el hombre, con la idea subyacente de cultura material e inmaterial, la cual se tratará más adelante.
           
Podríamos citar un sin fin de propuestas que definen o conceptualizan el “patrimonio cultural”, pero sería una tarea de nunca acabar. El objetivo es presentar un escrito que sea de fácil entendimiento para los lectores no especializados, de modo que puedan entender de manera clara y sencilla los conceptos básicos de “patrimonio cultural” con todas sus categorías.

Antes de profundizar en el tema, debemos tomar en cuenta, ¿Cómo estamos entendiendo el término de “cultura”? El problema del entendimiento de “patrimonio cultural” radica en el uso adecuado de dicho término. La definición de cultura se debe entender desde dos perspectivas: en primer lugar, el uso del lenguaje cotidiano propuesta por los diccionarios escolares o enciclopédicos y; en segundo lugar, desde la perspectiva de las Ciencias Sociales, propiamente de la Antropología.
           
En la primera perspectiva, “cultura” se define como: instrucción, ilustración, sabiduría resultante de haber ejercitado el hombre su entendimiento en cultivar los conocimientos humanos (Sopena1974: 990), o conjunto de producciones específicas del hombre en cuanto a ser dotado de creación, que transforman tanto al propio hombre como al entorno (Vidal 2009: 4155). Esta definición sencilla de “cultura”, para muchos es poseer un conocimiento ilustrada o ser una persona leída; también tener una buena educación en instituciones prestigiosas; tener todos los conocimientos y prácticas del manual de urbanidad, es decir,  conocer y practicar los buenos modales en todos los aspectos de la vida diaria; ser conocedor de música clásica o tocar un instrumento relativo a ella; tener conocimiento de obras de arte clásico o moderno, o ser una persona elocuente en público o privado. Todos estos aspectos son conocidos como “cultura” y aquel que practica cualquiera de esas virtudes, “es un hombre culto”.

En la perspectiva de la antropología el planteamiento es diferente, existe muchas teorías propuestas y al respecto debates interminables, por lo que tomaremos una definición sencilla y generalizadora que se aplique a nuestro enfoque. Entonces, “cultura” es, todo lo que es socialmente transmitido, incluyendo los modos de vida o patrones de conducta, sistema de valores, conocimientos, creaciones y expresiones artísticas, ideológicas, instituciones, realizaciones materiales, etc., entre ellas naturalmente las técnicas para dominar el medio; son los modos de vida peculiares de una sociedad, de un grupo, o de dos o más sociedades o grupos concretos, en una o en diferentes épocas, en uno o en diferentes lugares; también se refiere a formas especiales de comportamiento características de los diversos agregados, segmentos o estratos de una sociedad vasta y de organización compleja (Silva 1998: 195). En otras palabras, “cultura” es todo lo que crea el hombre ya sea material o inmaterial, para poder vivir en sociedad de manera organizada para adaptarse al medio ambiente, resolver sus problemas, satisfaciendo sus necesidades y sobre todo transmitir sus conocimientos de generación en generación. Al respecto, cabe mencionar la propuesta de Ralph Linton cuando dice que, «toda sociedad posee una cultura, por muy sencilla que sea y todo ser humano es culto en el sentido de que es portador de una u otra cultura» (Linton 1960: 44). Desde esta perspectiva antropológica, todo hombre que habita la tierra es “culto”, porque crea, tiene, posee o porta una u otra cultura.
           
            La UNESCO, propone también su propia definición: «La cultura es el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarcan, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias». En este sentido, el «“patrimonio cultural” no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional»; todo lo que se conocía y conoce cotidianamente como folklore. Lo planteado por la UNESCO, se refiere a la cultura inmaterial e inmaterial.
           
Teniendo las ideas básicas de lo que es “cultura” y “patrimonio cultural”, daremos a conocer de manera sencilla sus categorizaciones. Debido a sus imprecisiones conceptuales, como ya advertimos líneas arriba, mostraremos con ejemplos para su fácil entendimiento. Debemos advertir que, la clasificación que realizaremos es totalmente arbitraria, porque el objetivo no es entrar en el debate y las discusiones confusas respecto al tema, sino facilitar su entendimiento. 
           
De acuerdo a la propuesta de la UNESCO, el patrimonio cultural puede ser clasificado en dos grandes sistemas: el Tangible y el Intangible.
           
El “Patrimonio Cultural Tangible”, es la manifestación de las culturas a través de realizaciones cuya materialidad se sostiene en el tiempo. Esta definición está relacionada directamente con la idea de “patrimonio cultural material”, es decir, “cultura material”. A su vez, el Patrimonio Tangible puede ser dividido en Mueble e Inmueble.  El “Patrimonio Tangible Inmueble”, está constituido por edificios, obras de ingeniería, sitios arqueológicos que poseen especial interés o que atesoran valores históricos, arquitectónicos, artísticos, tecnológicos, ambientales, reconocidos o registrados como tales, cuya característica es el inseparable arraigo al terreno, ya por la envergadura de su porte, o por el carácter que las une indisolublemente con el entorno. El “Patrimonio Tangible mueble”, considerado como todo aquello fácilmente trasportable, está representado por obras que pueden ser trasladadas de un lugar a otro, por ejemplo, las vajillas, las joyas, los utensilios de cocina, los aperos, las chakitaqllas, los instrumentos de labranza en general, que se hayan heredado y sean móviles.

            El “Patrimonio Cultural Intangible”, está relacionado a la idea de patrimonio cultural inmaterial. Por lo tanto, el “patrimonio cultural inmaterial” es tradicional, contemporáneo y viviente a un mismo tiempo, quiere decir que, no solo incluye tradiciones heredadas del pasado, sino también usos (ejercicios y prácticas) rurales y urbanos contemporáneos característicos de diversos grupos culturales; es integrador,  porque contribuye a la cohesión social fomentando un sentimiento de identidad y responsabilidad que ayuda a los individuos a sentirse miembros de una o varias comunidades y de la sociedad en general; es representativo, porque se valora de acuerdo a como los conocimientos de las tradiciones, técnicas y costumbres se transmiten al resto de la comunidad, de generación en generación, o también a otras comunidades y; está basado en la comunidad, porque solo puede ser reconocido por las comunidades, grupos o individuos que lo crean, mantienen y transmiten. Sin este reconocimiento, nadie puede decidir por ellos que una expresión o un uso determinado forman parte de su patrimonio. En términos más sencillos, se dice que es aquello que no podemos tocar o guardar físicamente, pero que se encuentra presente en el nivel moral o espiritual de las sociedades. Se expresa por medio del idioma, de la educación recibida en el espacio doméstico o por la instrucción de los centros de enseñanza. Por ejemplo, las costumbres, la gastronomía, las tradiciones y leyendas, la música y danzas, entre otros.
           
Lo señalado es una síntesis de todo un proceso de debates y convenciones de los conceptos de patrimonio cultural en sus dos categorizaciones más generales. Además, que clasifican dicho patrimonio de acuerdo a las características geográficas o aspectos socioculturales. Estos se clasifican en patrimonio histórico, patrimonio arqueológico, patrimonio documental, patrimonio industrial, patrimonio cultural subacuático, patrimonio cultural artístico, patrimonio gastronómico y otros. Como podemos contemplar la diversidad del patrimonio cultural y sus múltiples expresiones, nos crea opciones para poder explotarlos en todos los sentidos.
           
Efectivamente, el patrimonio cultural en todas sus expresiones y diversificación resulta ser un recurso para la sociedad. En este sentido, el patrimonio no sólo se hereda sino, constituye un recurso cultural, social y económico, y de acuerdo a sus características especiales de gran contenido histórico y significativo, debe ser puesto en valor, siempre bajo principios basados en el respeto de sus características, es decir, mantener su autenticidad.

            El patrimonio cultural asumido especialmente como un recurso con potencial económico, se debe mejorarlo, incrementarlo y publicitarlo por lo que es fundamental la adecuada administración por parte del Estado, las instituciones públicas y privadas. Y, asumido como recurso social, se debe tratarlo como parte de la historia para fortalecer la identidad de los ciudadanos, esto compete especialmente al sector educativo. En ambos casos se debe tomar en cuenta la responsabilidad de protegerlo, debido a que el patrimonio cultural material e inmaterial es sumamente frágil y están expuestos a una serie de peligros y amenazas, no solo naturales, sino por las propias acciones humanas.

Ya que el patrimonio cultural es asumido como recurso con potencial económico, la manera más indicada de explotarlo es, ofrecerlo al mercado turístico. Además, este mercado tiene diversidad de estrategias, promociones y ofertas de acuerdo a los intereses de los clientes (turistas), por lo cual existe una gama de posibilidades de elegir paquetes turísticos como el turismo cultural, ecológico, recreacional, de aventura y muchos más. En este caso nos centraremos en el “turismo cultural”, porque está relacionado a la oferta del patrimonio cultural. En este sentido, reafirmamos lo mencionado en la parte introductoria, de que el patrimonio cultural como recurso económico es ofrecido al mercado turístico, como oferta de la cultura o venta de la cultura.

Ahora lo importante es establecer la relación entre el patrimonio cultural y el turismo. Para esto en primer lugar, daremos un alcance breve de lo que entendemos por turista y turismo. En segundo lugar, trataremos del turismo cultural y sus objetivos. Todo ello nos permitirá establecer la relación con el patrimonio cultural.

Bien es cierto que, el fenómeno del turismo en el plano académico también ha tenido debates interminables hasta la actualidad. Además, que ha sido estudiado por muchas disciplinas como los señala A. Otamendi, «como fenómeno sociocultural, industria, o desplazamiento de personas, el turismo fue tomado como objeto de estudio de varias disciplinas tales como la sociología, la economía, la geografía, la antropología, la comunicación social, entre otras» (Otamendi 2009: 194). Debido a esto se difunde una gran cantidad de conceptos, definiciones y aplicaciones desde varios puntos de vista que generan los debates, por esta razón, daremos a conocer de manera precisa y entendible algunas concepciones.

Uno de los primeros alcances lo tomaremos desde la antropología, según V. Smith en el que infiere que: «el turismo es difícil de definir porque los viajeros de negocios y los que asisten a asambleas y congresos pueden aprovechar estos viajes para dedicarse a actividades de tipo turístico; en general, puede decirse que el turista es una persona que tiene tiempo libre en un momento determinado y lo utiliza para visitar voluntariamente algún lugar alejado de su lugar de residencia con el objeto de cambiar de ambiente» (Smith 1989: 15). Este planteamiento señala que, cualquier persona puede viajar por muchos motivos y si tiene tiempo disponible lo puede emplear en algunas actividades recreacionales o turísticas. También se puede notar las ideas de tiempo libre, ocio y otro ambiente fuera del lugar de residencia, como característica fundamental de la actividad turística. Además, el turismo tal y como lo entendemos hoy, dice A. Santana «tiene su origen en la curiosidad, el esnobismo, la enfermedad y la búsqueda de climas diferentes (no siempre benignos), pero logra establecerse cuando unas personas emprendedoras comienzan a cobrar por prestar servicio que no sólo facilita el desplazamiento, sino que, además, lo decora con actividades concretas» (Santana 1997: 20). Lo que quiere decir que, los estímulos o motivaciones de las personas no son la única razón del turismo, sino que se necesita de los agentes que ofertan dichos servicios, para que este mercado tenga la dinámica que lo caracteriza.

Una de las definiciones que propone la Organización Mundial del Turismo (OMT) en 1994, plantea lo siguiente: «El turismo comprende las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros» (Sancho 1998: 46). Esta definición no es precisamente generalizadora, además que existen debates al respecto y trataremos de no entrar en ello. También se contemplan que existen términos claves que siempre han estado relacionados: el ocio (tiempo libre para el descanso), la recreación (momento de relajación o entretenimiento) y el viaje (pasar un tiempo fuera del lugar de residencia), como parte esencial del turismo, pero no son los únicos motivos para realizar “viajes”, existen muchos otros como negocios, conferencias, tratamientos médicos, creencias religiosas, eventos deportivos, estudio y visitas a familiares y amigos, muchos más. Todas estas posibles razones están consideradas dentro de la definición de turismo de la OMT.

Lo que caracteriza al turismo son las decisiones o elecciones que toma el cliente de la diversidad de paquetes turísticos ofrecidos por dicho mercado, asimismo, el destino fuera del lugar de residencia por un cierto tiempo, por lo que estará frente a otra cultura diferente a la suya. Entonces, de acuerdo a Greg Richards «todas las actividades turísticas incluyen algún elemento cultural, sea la visita de un sitio o acontecimiento específicamente cultural o simplemente empaparse del “ambiente” de un destino turístico desde la terraza de un café, existe la tentación de ver todo el turismo como “turismo cultural”». Además, «no todo el consumo cultural de los turistas viene por motivaciones culturales: muchos viajes a acontecimientos culturales o lugares de interés cultural tienen la cultura como segundo objetivo» (Richards 2004: 1). Lo que Richards manifiesta es que cuando una persona va a visitar otro espacio ajeno a su realidad, prácticamente se encuentra frente a otra cultura, a pesar que los motivos del viaje no sea precisamente hacer turismo o específicamente turismo cultural.

A partir de aquí, estableceremos algunas ideas y propuestas referidas al turismo cultural, cuyo objetivo es observar y conocer los monumentos históricos, expresiones artísticas, tecnológicas, etc., también el modo de vida y las expresiones de culturas tradicionales, consideradas como exóticas.

El turismo cultural, en términos de Smith «abarca lo “pintoresco” o el “color local”, los vestigios de una vida en proceso de extinción que permanece en la memoria humana con sus casas “anticuadas” sus tejidos artesanales, sus carros, carretas arados tirados por caballos o bueyes, y sus artesanías y trabajos manuales ajenos a todas las técnicas industriales. Entre las actividades de este tipo de turismo suelen incluirse las comidas en posadas rústicas, espectáculos folclóricos, los festivales vinícolas con atavíos típicos u los rodeos que recuerden al lejano oeste» (Smith 1989: 21). Lo mencionado por Smith, está referido a los turistas que visitan sociedades tradicionales, con culturas conocidas como “popular”, como único aspecto del turismo cultural.

A esto se suma la idea de la alta cultura, monumentos y sitios históricos como el objetivo de un turista que opta por el turismo cultural, es decir, la finalidad del turista es visitar otras sociedades consideradas como alta cultura o culturas clásicas y también la cultura popular, con el objeto de conocer y aprender todo lo que pueda en ese corto tiempo. Según N. Fuller el turismo cultural tiene como objetivo «el conocimiento de los monumentos y sitios históricos-artísticos, y de las manifestaciones inmateriales como conocimientos tradicionales, estilos de vida, tradiciones, etc. los que los practican buscan informarse lo mejor posible sobre su destino y, una vez en él, lo observan y lo fotografían mientras participan de sus comidas, de sus fiestas populares y de otras actividades de esta índole» (Fuller 2009: 39). Lo propuesto por Fuller, como mencionamos anteriormente, el conocer, aprender y registrar los lugares y monumentos históricos, artes clásicas y modernas, o cualquier manifestación cultural de una sociedad tradicional, son los principales objetivos de los turistas que prefieren el turismo cultural.

Al respecto, Richards considera que «el turismo cultural son “esas motivaciones culturales” que tienen las personas para poder realizar un viaje, con esto quiere decir que la motivación más importante es “aprender cosas nuevas”», también señala que «la cultura parece tener un papel importante en la satisfacción que la gente consigue al viajar, lo cual no es sorprendente si tenemos en cuenta que “explorar otras culturas” fue la motivación más importante» (Richards 2004: 5). Es decir, para muchas de las personas que prefieren el turismo cultural, su deseo de conocer y aprender de otras culturas son sus motivaciones principales. Continuando con Richards, acota que «en la actualidad cabe mencionar que muchas personas se han convertido en “omnívoros culturales” que combinan la “alta” cultura tradicional (como museos, ópera y galerías de arte) con la cultura “popular” (como la música pop, el deporte y los parques temáticos)» (Richards 2004: 13). La propuesta nos da a entender, que la necesidad y el deseo de aprender en ciertas personas, son los estímulos más importantes que cualquier otro tipo de diversión, por lo cual eligen este tipo de paquete turístico. A nuestro parecer las propuestas de Richards son las más modernas y coherentes, respecto a lo que se debe entender el “turismo cultural”.

Ahora lo importante, es establecer las relaciones existentes entre patrimonio cultural y turismo cultural de manera precisa y sencilla, por lo que conviene relacionarlo también con la cultura o mejor dicho con la venta de la cultura.  

M. Barreto señala que, «el turismo puede ser un medio eficaz para la preservación del patrimonio» (Barreto 2007: 57-58), dicha propuesta tiene un tono limitante, debido a que el turismo “podría” ser el factor que induzca a la protección del patrimonio cultural, de hecho que, su promoción y oferta al mercado turístico producen dichas políticas de protección y conservación, pero se debe tomar en cuenta que, el patrimonio cultural sufre deterioro por factores climáticos y acciones humanas. Especialmente la frecuente presencia de personas (turistas) son las que causa mayor daño, si es que no se establecen normas adecuadas para la protección.

En esta misma lógica, para H. Dogan «El turismo contribuye a la revitalización de las culturas tradicionales, porque la necesidad de preservar, mostrar y adornar y potenciar los recursos culturales, sólo surge cuando existe la oportunidad de mostrar esos recursos a los otros» (Dogan 1989: 223, en Barreto 2007: 132). Lo señalado por Dogan quiere decir que, el turismo es el ente que incentiva a los pobladores de las sociedades tradicionales a crear políticas de conservación, decoración, publicidad y potencializar económicamente los recursos culturales, es decir, ofertar los patrimonios culturales al mercado turístico, para que generen divisas a la población local, claro está que se refiere al aspecto económico.

Asimismo, N. Salazar refiere que, «El turismo se legitima parcialmente por sus demandas de conservación de las tradiciones y preservación de las culturas, especialmente en sociedades cuyas identidades culturales reflejan una historia de larga data, ininterrumpida y una sólida continuidad» (Salazar 2006:109). Prácticamente la propuesta confirma las posturas anteriores, donde el turismo es el motor que genera todo este proceso de gestión, protección, promoción y conservación del patrimonio cultural, pero como dice de manera parcial, porque la masificación de turistas también va generar el deterioro.

Muchos se refieren al turismo cultural como el reencuentro con el pasado, de modo que podemos decir, es el reencuentro con nuestro patrimonio cultural. Tal es la motivación en muchas personas o el deseo de conocer no solo su patrimonio, sino, otros patrimonios culturales, por lo cual debemos tomarlo en cuenta como un indicador, para adquirir nociones y conciencia de la protección, conservación, información y publicidad adecuada de nuestro patrimonio cultural, no solo como recurso económico, sino también como recurso social. Además, tomando en cuenta su sostenibilidad, en el sentido de un imperativo moral cuya función es la de guiar las acciones humanas en aras de garantizar la conservación de los recursos para futuras generaciones, es decir, debemos conservar nuestro patrimonio tal y como está para que puedan gozar de él las futuras generaciones.

A manera de conclusión, cabe recalcar que para entender el patrimonio cultural es necesario conocer el origen de dicho término y el proceso histórico que llevó tomar conciencia de ello, luego, considerar las propuestas de las instituciones mundiales y concepciones particulares respecto al patrimonio en sus definiciones y clasificaciones, para poder generar el debate, y poder tener nuestras propias propuestas; finalmente, debemos  tener clara la idea de que el patrimonio cultural es siempre un recurso económico, que es ofrecido al mercado turístico, y un recurso social para la Nación que la posea, el cual debe coadyuvar a forjar la identidad de las naciones, en ambos casos conviene protegerlo y conservarlo, es decir debe ser sostenible.

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