miércoles, 7 de noviembre de 2018


“EL AGUA ES UN SER VIVO QUE NOS DA LA VIDA”
(Discurso)

Por: HUGO BENNY ELGUERA MANSILLA

Pisac, 22 de Marzo 2017

Este breve discurso fue preparado conmemorando el día internacional del agua, agradezco al área de medio ambiente y OMSABAR de la municipalidad de Pisac por haberme permitido escribir unas cuantas líneas para poder reflexionar y recordar que el agua no sólo es un “recurso”, si no que va más allá de nuestra concepción simplista, por lo tanto, manifiesto los siguiente.

En la concepción andina el agua no es un recurso, no es un ente que da vida, más bien es un ser viviente, poseedor de un espíritu, un alma, hasta una personalidad, es parte integrante del ayllu del Apu y la Pachamama. Para los ayllus andinos, las “qochas” (lagunas), los “puqyus” o “puquios” (manantiales), las “huayllas” (humedales) tienen un significado sagrado, ya que en ellos se originan y también residen los seres sobrenaturales como los “apus”, la “Pachamama”, los “iwayllus” (espíritu de animal macho – semental), el “k’uychi” (arcoíris), la sirena y otros. Es por esta razón que estas fuentes de agua eran protegidas por las familias de estos ayllus, no por el valor económico, sino por su valor ideológico y cultural. Lo que quiere decir, que estos forman parte la vida cotidiana del hombre andino, son parte de sus patrones de conducta, valores y normas, también sus creencias (mitos y ritos).

En ese entender, las lagunas o “qochas” no sólo debemos recordarlas como almacenes de agua, o simplemente referirlas como los lugares donde habitan los espíritus andinos, hagamos memoria y recordemos que las lagunas eran los “pucaras” de los ayllus y familias andinas, quienes realizaban los rituales del “uywa ch’uyay” (purificación de los camélidos sudamericanos), los cuales se realizaban dos veces al año; el primero, el ritual del “ch’usllu ch’uyay” (purificación de la alpaca, que simboliza lo femenino) se realizaba en el mes de febrero, y el segundo; el ritual del “machu ch’uyay” (purificación de la llama, que simboliza lo masculino), donde después de haber realizado los rituales antes mencionados, los integrantes de las familias llevaban todos los restos de la comilona y con un despacho depositaban los restos en la laguna, su “pucara”, como un gesto de respeto y reciprocidad.

En cuanto a los “puqyus” o “puquios” son fuentes de las que brotan las aguas puras a las que también las familias andinas les rendían culto, asimismo constituían allí su “pucara”, los ayllus o las familias andinas también realizaban rituales en los llamados “ojos de agua”, subían a los cerros donde se ubicaban los lugares de las fuentes, en el que el “yachaq” sacaba el agua de la fuente antes que saliera el sol y haciendo humear con “wira q’oya” la purificaba, luego brindaba al Apu derramando la chicha en un orificio a lo que le llamaban “pucara”, todo este proceso también era acompañado de un despacho en cual era quemado y enterrado en el “pucara”.

Las “huayllas” también fueron considerados como lugares divinos, donde habitaban seres extraordinarios como el “k’uychi” y los “iwayllus”, cada uno de estos personajes tienen un carácter prohibitivo, en la que ningún mortal puede acercarse sin tener consecuencias de enfermarse, también constituían ecosistemas altamente productivos y de alto interés económico. Por estas razones muchos “yachaq” o “paqos” enterraban cabezas de patos domésticos cerca de la fuente del humedal para que incremente su caudal, también quemaban despachos con la misma finalidad y otra modalidad fue la de colocar huevos malogrados de los patos silvestres en la fuente de humedal.

A manera de conclusión, tengamos presente que todo el legado cultural de nuestros antepasados siguen vigentes en algunas comunidades andinas y en otras lamentablemente ya se perdieron, y de esto debemos rescatar los saberes, mitos, cuentos, leyendas y toda tradición como lo mencionado anteriormente, el cual nos muestra el respeto profundo por el agua de parte del poblador andino y sobre todo tener en cuenta este aprendizaje, que el “agua es un ser vivo que nos da la vida”, si solo si, consideramos desde este punto de vista al agua y no como un recurso económico, lograremos conservar y proteger nuestra agua.

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