“EL
AGUA ES UN SER VIVO QUE NOS DA LA VIDA”
(Discurso)
Por:
HUGO BENNY ELGUERA MANSILLA
Pisac, 22 de Marzo 2017
Este breve discurso fue preparado
conmemorando el día internacional del agua, agradezco al área de medio
ambiente y OMSABAR de la municipalidad de Pisac por haberme permitido escribir
unas cuantas líneas para poder reflexionar y recordar que el agua no sólo es un
“recurso”, si no que va más allá de nuestra concepción simplista, por lo tanto,
manifiesto los siguiente.
En la concepción andina el agua no
es un recurso, no es un ente que da vida, más bien es un ser viviente, poseedor
de un espíritu, un alma, hasta una personalidad, es parte integrante del ayllu
del Apu y la Pachamama. Para los ayllus andinos, las “qochas” (lagunas), los “puqyus”
o “puquios” (manantiales), las “huayllas” (humedales) tienen un significado
sagrado, ya que en ellos se originan y también residen los seres sobrenaturales
como los “apus”, la “Pachamama”, los “iwayllus” (espíritu de animal macho –
semental), el “k’uychi” (arcoíris), la sirena y otros. Es por esta razón que
estas fuentes de agua eran protegidas por las familias de estos ayllus, no por
el valor económico, sino por su valor ideológico y cultural. Lo que quiere
decir, que estos forman parte la vida cotidiana del hombre andino, son parte de
sus patrones de conducta, valores y normas, también sus creencias (mitos y
ritos).
En ese entender, las lagunas o
“qochas” no sólo debemos recordarlas como almacenes de agua, o simplemente
referirlas como los lugares donde habitan los espíritus andinos, hagamos memoria
y recordemos que las lagunas eran los “pucaras” de los ayllus y familias
andinas, quienes realizaban los rituales del “uywa ch’uyay” (purificación de
los camélidos sudamericanos), los cuales se realizaban dos veces al año; el
primero, el ritual del “ch’usllu ch’uyay” (purificación de la alpaca, que
simboliza lo femenino) se realizaba en el mes de febrero, y el segundo; el
ritual del “machu ch’uyay” (purificación de la llama, que simboliza lo
masculino), donde después de haber realizado los rituales antes mencionados,
los integrantes de las familias llevaban todos los restos de la comilona y con
un despacho depositaban los restos en la laguna, su “pucara”, como un gesto de
respeto y reciprocidad.
En cuanto a los “puqyus” o
“puquios” son fuentes de las que brotan las aguas puras a las que también las
familias andinas les rendían culto, asimismo constituían allí su “pucara”, los
ayllus o las familias andinas también realizaban rituales en los llamados “ojos
de agua”, subían a los cerros donde se ubicaban los lugares de las fuentes, en
el que el “yachaq” sacaba el agua de la fuente antes que saliera el sol y
haciendo humear con “wira q’oya” la purificaba, luego brindaba al Apu
derramando la chicha en un orificio a lo que le llamaban “pucara”, todo este
proceso también era acompañado de un despacho en cual era quemado y enterrado
en el “pucara”.
Las “huayllas” también fueron
considerados como lugares divinos, donde habitaban seres extraordinarios como el
“k’uychi” y los “iwayllus”, cada uno de estos personajes tienen un carácter
prohibitivo, en la que ningún mortal puede acercarse sin tener consecuencias de
enfermarse, también constituían ecosistemas altamente productivos y de alto
interés económico. Por estas razones muchos “yachaq” o “paqos” enterraban
cabezas de patos domésticos cerca de la fuente del humedal para que incremente
su caudal, también quemaban despachos con la misma finalidad y otra modalidad
fue la de colocar huevos malogrados de los patos silvestres en la fuente de
humedal.
A manera de conclusión, tengamos
presente que todo el legado cultural de nuestros antepasados siguen vigentes en
algunas comunidades andinas y en otras lamentablemente ya se perdieron, y de
esto debemos rescatar los saberes, mitos, cuentos, leyendas y toda tradición
como lo mencionado anteriormente, el cual nos muestra el respeto profundo por
el agua de parte del poblador andino y sobre todo tener en cuenta este
aprendizaje, que el “agua es un ser vivo
que nos da la vida”, si solo si, consideramos desde este punto de vista
al agua y no como un recurso económico, lograremos conservar y proteger nuestra
agua.
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